Y poco a poco, voy descubriendo que en realidad sí estoy viva y que hay cosas que me pueden resucitar en tan sólo un segundo. Voy descubriendo que adoro escuchar la música tan bajita que parece que te la susurren al oído. Voy descubriendo que yo sola puedo mantenerme viva, pero también necesito apoyarme en otras cosas. Por ejemplo, no podría vivir sin mi iPod. Es que no podría. Tampoco podría vivir sin mi almohada, porque ella siempre está ahí aunque todo lo demás no esté.
Voy descubriendo que si cierro los ojos puedo ver colores y agua bajo mis pies.
También voy aprendiendo cosas, voy aprendiendo las formas de las nubes y a respirar bajo el agua, y voy aprendiendo que un abrazo te lo puede devolver todo.
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