No puedo aguantarlo más. Que se vaya a la mierda.
-¡Sonny! -grito, cuando ya casi está en la puerta. Se queda inmóvil, de espaldas a mí-. ¡Maldito chuleta! ¡Deja esos delirios de grandeza a un lado, por una vez en tu vida, y bésame! ¡Me tenías ahí, joder!
Doy dos zancadas, le agarro el hombro con firmeza. Se gira y le beso. Le beso con toda la rabia del mundo. Muy a mi pesar, noto una bandada de pájaros en mi estómago. Quién tuviera una escopeta.
Con la respiración acelerada, se aparta de mí. Tiene los ojos brillantes. Me dice:
-Ahí estás, Juno.
Jo, ¡qué tierna se vuelve la ira!
ResponderEliminarOMFG! Me has matado con eso. Porque me encantan los gilipollas con delirios de grandeza y las chicas con fuerza y caracter, así que, es mi momento de sentir envidia. Me ha encantado, de verdad. G.e.n.i.a.l
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